miércoles, 14 de enero de 2015

Hablemos de Bach, el más grande

Y si no es el más grande, está entre los cinco primeros. Un genio de los pies a la cabeza. Creo que no le he dedicado en este blog espacio suficiente, y ahora es el momento, ya que estamos escuchando unas cantatas suyas en clase.
Un artesano de la música que dedicaba horas y horas a estudiar y copiar partituras de otros autores, así es como se empapó de otros estilos, sin haber viajado a más de 200 kms. de su pueblo. Quizá otro día dediquemos otro espacio a su vida personal.
Hoy prefiero detenerme más en su estilo: ese carácter tan profundo que impregna toda su obra, tanto su obra religiosa como la profana.  

Por supuesto, debido a las convicciones religiosas de Bach. Y aquí  podemos comprobarlo en esta "gavota" que suena al clavecín.

La Gavota, también llamada Gavotte, gavot o gavote, tiene su origen en una danza popular francesa, y debe su nombre al pueblo de Gavot.
Podríamos decir que lo que la distingue es un tiempo de 4/4 o 2/2, y velocidad moderada, y en que las frases se inician siempre en la mitad del compás. En al Barroco formaba parte de la Suite, que es un conjunto de danzas, unidas de forma que contrastasen entre sí (las rápidas y las lentas, las binarias y las ternarias y así sucesivamente).
Aunque para comprobar ese espíritu religioso no hay nada como las cantatas.   
 Podemos resumir su estilo en:
-Equilibrio entre armonía y contrapunto
- Equilibrio entre melodía y polifonía (equilibrio tenso pero satisfactorio)
-Gran inventiva musical
-Gran fuerza del ritmo
-Claridad de la forma, basada en la idea de arquitectura musical
-Perfección técnica de cada detalle. 
-Todas los géneros y formas que utilizaba, aunque él no los había inventado, los eleva a la perfección.
 
 



 Y aquí está para terminar la "Cantata del Café", una cantata profana
 muy entretenida.
En una época en que el café estaba muy de moda, casi acababa de
 llegar de América, una hija, que toma muchísimo café, acepta que 
su padre le encuentre un esposo, a condición de dejar de tomar café.
 Lo que el padre no se figura es que la hija piensa volver a tomar
 café en cuanto tenga un esposo. Aquí está la letra:
                  



 

1 RECITATIVO 
Narrador 
Silencio, no habléis 
y escuchad la historia.
El señor Schlendrian 
viene con su hija Lieschen 
a la que gruñe como un oso.  
¡Escuchad lo que ella le ha hecho! 

2. ARIA  
Schlendrian 
¿No son los hijos la causa 
de cien mil preocupaciones?  
Diariamente se lo digo 
a mi hija Lieschen, 
pero no me hace caso.

3. RECITATIVO  
Schlendrian 
Descarada niña, chiquilla obstinada.
¡Ah, cuándo me escucharás!
¡Aparta de mí vista ese café! 

Lieschen 
¡Padre, no seáis tan severo!
Si tres veces al día
no bebo mi tacita de café,
entonces me marchitaré
al igual que una cabra asada. 

4. ARIA
Lieschen 
¡Ah, qué agradable es el aroma del café!
Más sabroso que mil besos
y más dulce que el vino moscatel.
Café, café necesito tenerlo,
y quien quiera complacerme
que me regale café.

5. RECITATIVO 
Schlendrian 
Si no dejas de beber café
no irás a la boda 
ni de paseo.

Lieschen 
¡Bien!
Entonces déjame tomar café.

Schlendrian 
¿Es que acaso eres una monita?
Ya no te regalaré 
la falda de ballenas a la última moda.
 
Lieschen 
 No me importa.
 
Schlendrian 
¡Y ya no mirarás por la ventana
a los que pasean! 

Lieschen 
De acuerdo, pero, te lo suplico, 
déjame mi café.

Schlendrian 
De mi mano no recibirás
cintas de oro o plata 
para adornar tu sombrero.

Lieschen 
¡Sí, sí, déjame mi único placer!
 
Schlendrian 
Lieschen, terca, 
¿aceptas todo lo que te propongo?

6. ARIA 
Schlendrian 
Las muchachas obstinadas 
no se dan por vencidas con facilidad.
Pero si se encuentra su debilidad, 
¡oh! se pueden obtener grandes resultados.

7. RECITATIVO 
Schlendrian 
Ahora, escucha a tu padre.
 
Lieschen 
Siempre, excepto en lo que concierne al café.

Schlendrian 
Entonces debes aceptar 
no tener jamás esposo.

Lieschen 
¡Oh sí, padre mío, deseo un esposo!

Schlendrian 
Te prometo que eso nunca lo tendrás.

Lieschen 
¿Hasta que abandone el café?
Desde ahora digo adiós para siempre al café.
¡Padre mío, no lo beberé nunca más!

Schlendrian 
Así pues, tendrás finalmente un esposo.

8. ARIA 
Lieschen 
¡Hoy mismo, hoy mismo,
querido padre, dámelo!
¡Ah, un esposo! ¡Un esposo!
¡Es justo lo que necesito,
y que sea pronto!
que a la hora de dormir,
en vez de café,
tenga un apuesto amante.

9. RECITATIVO 
Narrador 
El viejo Schlendrian marcha 
para encontrar un esposo
a su hija Lieschen;
pero Lieschen, en secreto, se propone:
«Ningún pretendiente admitiré en esta casa, 
hasta que jure y ponga en el contrato marital
que me autorizará, 
siempre que yo quiera, 
a prepararme un café»

10. CORO
Lieschen, Narrador, Schlendrian
No prohíbas al gato cazar ratones.
Las señoritas permanecen fieles a su café,
a la madre le gusta beberlo,
la abuela también lo probó, por tanto:
¿quién puede culpar a la hijas?



Escaneado y Traducido por: 
Enrique Alcacer 2002